domingo, 10 de mayo de 2009

LA PUEBLA DE ALFINDEN 8-3-2009

Para nosotros tocar en La Puebla de Alfindén es como tocar en casa. Hasta allí nos acercamos cada lunes para el ensayo de turno, ya que Pili, y con ella sus instrumentos y nuestro equipo (además de con Manolo, María y Gonzalo, claro está), viven ahí desde hace unos años. Así que La Puebla, cada vez que hemos tocado en su teatro Miguel Fleta, nos ha acogido de una manera especial. Y eso de tocar en casa nos da una ventaja considerable. El éxito está asegurado, no podía ser de otra manera, y el buen ambiente que se crea, con la seguridad de que el balance va a ser bueno, permiten que haya momentos especialmente divertidos a costa de bromear con cosas que en otros escenarios no nos permitiríamos... Cuando lo tenga en mi poder, prometo mostraros un vídeo en el que ésto se entiende a la perfección. De momento os dejo con unas estupendas fotos que nos hizo Marian. Gracias, guapa.

Que no se me olvide destacar la ayuda que nos brindó Belén (que también jugaba en casa...), colaborando con su chelo en dos temas que sonaron por ello de una manera especial. Gracias también, Belén.

Y un beso grande para La Puebla y la gente que se acercó aquel día para compartir con nosotros un rato tan estupendo. Nos vemos el lunes...

sábado, 28 de marzo de 2009

O´CAROLAN EN UZESTE. MAYO-2005

Después de tantos años haciendo bolos por ahí, todavía para nosotros es algo especial subir a una furgoneta para ir de concierto (hay costumbres que no deberían de perderse nunca). Y si el bolo es lejos, lo que supone pasar un par de días fuera, entonces, si hay buen humor general, y normalmente lo hay, es una auténtica fiesta...


Uno de estos viajes tan divertidos, y sin duda el que más concentración de carcajadas por minuto ha tenido de todos, fue el que hicimos para tocar en Uzeste, un pueblo más o menos cercano a Burdeos, en Mayo de 2005.




El viaje empezó en La Puebla, el 21 de Mayo, sábado, hacia mediodía. Muy divertido, con muchas risas, y disfrutando mucho, sobre todo cuando entramos en Francia, a pesar de acompañarnos todo el rato una fina lluvia que no nos importó lo más mínimo. Y más cuando dejamos la aburrida autovía para adentrarnos en carreteras secundarias, que discurrían por unos parajes absolutamente preciosos, haciendo que todos en la furgoneta fuésemos soltando un "ohhhhh" detrás de otro, porque como dijo Miguel Angel un día en un concierto, somos "simples", y disfrutamos enseguida con cualquier cosa. Y en cuanto salimos de casa, nos ponen un bosque aquí, un precioso pueblo ahí, un castillo allá, y unos caballos o unas vacas de vez en cuando, y somos felices y de lo más agradecido...








Pues así fue todo el viaje, todos encantados, hasta que llegamos a Uzeste un poco antes de las 8 de la tarde, justo a la hora en que todo el mundo estaba cenando en una gran carpa con mesas de madera preparada para la ocasión. Y nosotros hicimos lo mismo, ya que a una hora más acostumbrada para quienes vivimos a este lado de los Pirineos, allí no iba a haber posibilidad de comer nada. Tras la cena, un chico muy amable de la organización del mercado medieval (todavía no lo he dicho, pero participábamos en la programación de una feria medieval) nos acompañó al alojamiento que nos habían preparado: Un bonito bungalow situado un un camping a unos pocos km del pueblo, y que nos sorprendió al día siguiente cuando nos despertamos, ya que a la luz del día era un sitio absolutamente ideal, precioso, tanto que nos hubiéramos quedado gustosos más tiempo por ahí...
























Y como no cabíamos todos en el bungalow, habían puesto también a nuestra disposición una bonita casa, toda para nosotros. Lo dicho, una pena no habernos podido quedar algún día más.


Ya por la noche, una de las cosas memorables del viaje, la actuación de Ténarèze. Si no los conocéis, os recomiendo que escuchéis algo suyo. Grabé unos trocitos del concierto. Aquí os dejo alguno.


En realidad grabé estos trocitos para que pudiera verlos Miguel Angel. Tampoco lo he dicho, pero él no vino con los demás, ya que tocaba con Berna aquella noche, y salió de Zaragoza después del concierto, él y Toño, nuestro mánager entonces, para llegar a Uzeste hacia las 6 de la mañana, con tiempo más que suficiente, puesto que tocábamos en una iglesia a las 3 de la tarde del domingo. Fuimos hablando con ellos mientras viajaban, y cada vez el nivel de las risas era mayor. Y sé que "alguien" se moría de envidia al ver (mejor dicho al oir) cómo nos lo estábamos pasando de bien... La verdad es que después hemos contado tantas veces aquel día y aquella noche, que estoy segura de que Miguel Angel a estas alturas piensa que también lo vivió.



Después de disfrutar del concierto de Ténarèze, nos fuimos al siguiente, aunque más que un concierto aquéllo era un baile en toda regla. Y no uno en el que cada uno bailaba a su aire, sino que iban bailando todas las piezas muy organizados, en bailes de grupo, de esos complicados en los que tan pronto estaban en corro, como en parejas que se iban cambiando, se entrelazaban... en fin, complicado. Julián, en su afán de integrarse con la gente del lugar, y haciendo alarde de un inocente optimismo, lo intentó en un momento dado, y salió, como vulgarmente se dice, sin lana y trasquilado, como se puede apreciar en este pequeño fragmento grabado oportunamente.



De aquélla noche recordamos especialmente a un curioso personaje que bautizamos con el nombre de Poldark, porque nos recordaba al protagonista de aquella serie de nuestra infancia. En realidad era una mezcla de Chema y Poldark. Pero se pareciese a quien se pareciese, lo cierto era que no nos lo podíamos quitar de encima ni con agua caliente. Y la verdad, empezó a resultar un poco "molesto". Parecía que le tiraba los tejos a alguien de nosotros, iba alternando de una a uno, y de uno a una, hasta que le dijimos que éramos parejas entre nosotros. Esto era difícil, puesto que éramos 2 féminas y 3 varones, pero en su "estado ligeramente confusional", o sea, una borrachera del 15, le valió la explicación y desapareció.


Tras una noche ajetreada, y unas pocas horas de descanso, el domingo por la mañana no nos dió para mucho. Había que probar sonido, y sólo pudimos dar un paseo por los puestos del mercado y comprar alguna cosa típica de la zona, vino, quesos, y ya a comer pronto para tocar. El concierto fue muy agradable. A pesar de lo extraño de la hora, la iglesia se llenó de buen público, que al final compraron más discos de lo que hubiéramos esperado.





















Y ya casi a punto de salir camino de Zaragoza, dimos un último paseo por el mercado y...



Yo no sabía lo que era "eso", pero me encantó. La señora, en cuanto nos vió, y sin decirle nada, me la colgó y me dió el arco, diciéndome algo así como: "Tú tocas el violín, no?"


"Sí, sí, yo toco el violín, pero ésto no hay quien lo toque", me decía yo mientras me hacían esta foto...

Entonces pensé que yo algún día tendría una nyckelharpa. Y como dice Maria José Hernández en una de sus canciones, "Cuando menos lo esperes se deslizará el destino entre la suerte y la casualidad". Fue ella misma, la que me contó, cuando estábamos en la Campana para el Pilar ese año, que un amigo suyo de Madrid vendía la que tenía. Yo casi lo había olvidado, pero esa noche volví a pensar en ello después de haber visto al violinista de Oskorri tocándo una. Unas tres semanas después la nyckelharpa estaba conmigo en mi casa.


Y por supuesto, a la vuelta, parada en los alrededores de Donosti, y estupenda cena en estupenda sidrería. Ya sabéis, tortilla de bacalao, chuletón, sidra, y esas pequeñas cosas que hacen que la vida sea más sabrosa...


Todo ésto, y otras cosas que siempre se quedan sin contar, hizo que este viaje haya sido hasta ahora el que más contamos y recordamos. Y creed que siempre nos reímos de nuevo.


Nos han dicho varias veces que vamos a volver, y aunque segundas partes nunca fueron buenas, seguro que será la excepción que confirme la regla.

viernes, 30 de enero de 2009

ENSUEÑOS DE FOLK 2008 (II)

El 16 de Noviembre, domingo, habíamos quedado para tocar en Irurtzun. El día estaba precioso, y se veía así de bonito al llegar allí. Por cierto, que era justo la hora en la que hay que buscar un buen sitio para comer, y una pareja de amables "moteros" nos aconsejaron uno que estaba a unos pocos km, así que haciéndoles caso volvimos a subir a la furgoneta y al momento llegamos a un bonito restaurante, en el que disfrutamos de una de esas comidas que tanto nos gustan, y después de las cuales como que da un poco de pereza pensar en ponerse en marcha para hacer todo eso que precede al concierto, montaje de equipo, prueba de sonido...





El lugar del concierto, precioso, una antigua iglesia acondicionada a modo de teatro, así de agradable:





















































Justo antes del concierto, enredando con el espejo de bombillas.





Durante al concierto.




Y al siguiente viernes, 21 de Noviembre, la quinta y última cita dentro del ciclo, San Adrián. No tenemos fotos de ese día, ni Julián ni yo nos acordamos de coger lo que había que haber cogido, y fue una pena, porque en esta ocasión los diez minutos anteriores al concierto fueron empleados en celebrar una improvisada y rápida clase de pilates. Lástima de cámara...

De este día destacar el lugar en el que nos esperaron un poco más de lo previsto para cenar. Lamentablamente no recuerdo el nombre, pero sí que conmemoraban unas jornadas-homenaje al cerdo ibérico (qué puntería), y que a pesar de retrasarnos ligeramente nos atendieron con una amabilidad muy de agradecer, además de ofrecernos una comida memorable, porque no sabéis lo bueno que estaba todo... Gracias desde aquí.


Y en definitiva, gracias a la organización del "Ensueños de Folk" por haber contado con nosotros para esta edición, e igualmente a toda la gente de los cinco lugares que tuvimos el inmenso placer de visitar, porque la acogida en todos ellos fue francamente buena. Esperamos que iniciativas parecidas puedan llevarse a cabo también por estos lugares...

viernes, 26 de diciembre de 2008

O´CAROLAN EN LA CAMPANA NAVIDAD-08

No sabemos seguro cuál fue el primer año que alguien (tampoco recordamos quién) tuvo la genial idea de tocar en La Campana de los Perdidos el día de Navidad. Fue seguro en una de las tantas conversaciones de barra entre Rodo y nosotros, y Jesús (que tiene una memoria envidiable para recordar en qué año pasaron las cosas) dice que este año fue 1996. El caso es que nos pareció una gran ocurrencia, y un año tras otro, hemos mantenido lo que a estas alturas ya se ha convertido en una tradición, de la que se hacen eco la prensa escrita y la radio, y cuya edición este año habría sido entonces la décimotercera. Casi nada...

Cada año ha habido alguien que ha tenido que volver de su sitio de celebración familiar para la ocasión. Monreal del Campo, Calatayud, La Puebla... Los mismos Rodo y Elena, durante varios años, este mismo incluído, han salido pitando desde Navalmoral de la Mata, en Cáceres, tras la comida navideña para llegar a tiempo de preparar los turrones y el bar, y abrir puntualmente a las nueve de la noche. Y casi siempre ya a esta hora hay gente en la puerta, a una hora de empezar el concierto, esperando poder entrar de los primeros para conseguir un asiento o al menos un sitio cómodo para estar. Y habida cuenta del frío que hacía este año, me parece admirable, porque nos consta que hubo gente que a las nueve llevaba ya un buen rato en la calle...

Ha habido años que hemos hecho el concierto sin alguno de nosotros. Esta vez también ha sido el caso, ya que Pili tenía compromisos familiares a bastantes km de Zaragoza. Sólo nosotros sabemos cuánto la echamos de menos, tocar sin arpa es complicado, y estamos tan acostumbrados a estar todos y tocar y oir los temas de una manera concreta, que cuando por causas diversas falta alguien, nos sentimos un poco perdidos... Pero aun con la ausencia de Pili y su arpa, decidimos preparar un concierto "alternativo" y parece que pasamos todos un rato estupendo. No?


Además contamos con la inestimable colaboración, como en otras ocasiones, de Brendan y Luis, que nos obsequiaron con tres temas e hicieron que la gente disfrutara y se riera un montón gracias a la simpatía de nuestro gran amigo "irlandés de verdad", como decimos nosotros siempre.
Os dejo enlaces para que veáis dos de estos temas. Este es el primero. Igual hay cierto movimiento, se me iban los pies sin recordar que llevaba la cámara en la mano. Y este otro es el segundo. Se llenó la tarjeta justo a cinco segundos del final, en fin...



Me apeteció mucho hacer fotos y grabar algún pequeño trozo del público, para que tengáis una visión distinta de la que se tiene mirando al escenario, y veáis lo que nosotros vemos. Que podáis sentir lo que nosotros sentimos es complicado, pero al menos es posible que os hagáis una pequeña idea. Y alguna vez está bien que salgáis vosotros en lugar de nosotros, porque en definitiva, sin todos los que estuvisteis allí, sentados, o de pie apretujados, o sentados en la escalera, o en el suelo, o subidos en la cadiera... no hubiera sido posible lo que un año tras otro vivimos todos el día de Navidad, y en general en casi todos los conciertos.






























Sentirse en cierto modo artífice de haber provocado esas sonrisas y esas caras en la gente es una sensación impagable. Y que luego nos déis las gracias mientras salís del bar no lo es menos. No, no, gracias a vosotros...