Nos fuimos de allí con la promesa de que volveríamos. Y con la seguridad de que ellos nos aportaron a nosotros el doble de lo que nosotros les ofrecimos a ellos. Una lección de vida inolvidable. Gracias y un gran beso para todos vosotros desde aquí.
Miguel Angel y Chema con Carmen, celebrando su cumple.
Al día siguiente, 14 de Noviembre, fuimos para el norte, a Ezcaroz. Disfrutamos del paisaje, de una agradable comida en el restaurante del pueblo, y luego del concierto. Y después un ratito de relax y de conversación con la gente de allí y ya de vuelta a casa.
Y el tercero y último fue en Mañeru, un precioso pueblo cerquita de Puente La Reina. Tocamos en una antigua iglesia rehabilitada y acondicionada como centro social.



No pudimos resistir la tentación de fotografiar la puerta que estaba al lado del sitio del concierto.


Cómo ganaría el mundo si algunos hicieran caso y callaran la boca en muchas ocasiones...
El concierto, en familia, y con esa complicidad que da el estar poquitos pero muy a gusto. Entre eso y lo bonito del sitio, fue un rato bien agradable.
Y para terminar bien nuestra incursión otoñal a tierras navarras, cena en un restaurante de Puente La Reina que os recomendamos que visitéis si os encontráis por ahí, La Conrada. Además de muy buena comida, tienen Mahou. Para nosotros, que nos declaramos absolutos devotos de la Mahou y que dificilmente la encontramos en Zaragoza, es un placer disfrutarla, así que nada mejor que un brindis para celebrar que una vez más hemos hecho buenas migas con los navarros. Esperemos volver el otoño que viene.




































